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La pacha o biberón
por Mónica Sulecio de Álvarez
Licenciada en Educación
Guatemala
Año 1
No. 1
El biberón es sólo un utensilio para alimentar al
bebé con leche cuando aún no tiene dientes ni
puede hacerlo por sí mismo. Tener clara la
función del biberón es esencial para hacer buen
uso de él.

La leche materna es el mejor alimento para el
recién nacido, por lo que al principio el biberón no
se utilizará tanto, salvo para hacer participar a
papá en la alimentación del bebé.  En este caso,
mamá puede llenar las pachas con su propia
leche, las cuales estarán debidamente
esterilizadas (botellas, mamones, tapas y roscas)
para evitar infecciones.

A partir de los seis o siete meses, cuando el bebé
ya es capaz de sentarse sin que lo sostengan, se
le puede empezar a enseñar a beber líquidos de
una taza o vaso de entrenamiento, de preferencia
de los que no se derraman.

El bebé deberá saber que el vaso es para beber
jugos y agua pura, mientras que la pacha es para
la leche, por eso es importante que nunca se
sirva otro líquido en la pacha.

Los bebés estimulados son curiosos y mantienen
un actitud positiva ante los retos, por lo que
degustar un delicioso jugo de manzana en un
vaso colorido y atractivo, será toda una
experiencia de aprendizaje.

Beber en vaso, no sólo le permitirá avanzar un
paso hacia su independencia, sino que le provee
de una excelente oportunidad para ejercitar la
coordinación ojo-mano que le será tan útil cuando
empiece a aprender a escribir.

El biberón JAMÁS deberá ser un sustituto del
afecto de los padres hacia el bebé. Por ello
es importante que se adopten rutinas afectivas
sanas, especialmente a la hora de dormir, con el
fin de que la pacha o el biberón no sea quien
“haga dormir“ al bebé, sino más bien que el
contacto físico, el calor de quien lo cuida, sus
arrullos, cuentos y caricias sean los que propicien
el momento para descansar.

Este intercambio construye una autoestima
fortalecida que será fundamental para que el bebé
reconozca la pacha como simple instrumento de
bebida y no su sostén emocional.  Fortalecer su
autoestima dedicándole tiempo suficiente durante
el día, facilitará la transición de pacha a vaso para
tomar leche.

Al año, cuando el bebé ya empieza a caminar las
pachas deberían ser poco frecuentes (desayuno,
almuerzo y cena), de tal manera que podamos ir
sustituyendo una por una durante un mes.  La
estrategia podría ser sustituir la pacha del
almuerzo durante una semana completa, la
semana siguiente la del desayuno y por último la
de la noche.  La constancia es clave para el éxito
así como respetar que una vez hecha la transición,
ya no se dará marcha atrás.

Si al principio el bebé no se siente bien tomando
leche en vaso, se puede prescindir de ella por un
tiempo, buscando por supuesto, otras fuentes de
calcio y proteínas.  El queso y el yogur son
atractivos para los niños y es fácil incluirlos en su
dieta.  La tortilla también es fuente de calcio.

Lo importante es entender que si el bebé está
seguro de sí mismo y del afecto de sus padres,
prescindir de la pacha será una etapa de
crecimiento como muchas otras por las cuales
pasará.
 
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