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Señales de independencia
por Mónica Sulecio de Álvarez
Licenciada en Educación
Guatemala
Año 1
No. 3
Formar seres humanos autónomos que sean
capaces de desempeñarse por sí mismos en la
vida cotidiana es parte de nuestra misión como
padres, la cual empezamos a cumplir desde que
nuestros hijos son pequeños. A continuación se
describen algunas señales de independencia y
sugerencias para potenciarlas.

La primera señal de independencia se produce
cuando el bebé se reconoce a sí mismo como un
bebé separado de su madre. Sentir cosquillas es
un buen indicativo, pues sólo las sentimos si
alguien más nos las hace. Una forma de estimular
esta identificación propia es mostrándole su
reflejo en el espejo.  Podemos incluso colocarle
varios sombreros o pañuelos en su cabeza para
estimularlo a reconocerse a pesar de los
atuendos.

Dormir una noche completa sin despertarse, o
más bien, despertándose durante los períodos de
sueño ligero y volviendo a dormirse solo es otra
señal de independencia.  Para ayudarlo, lo
primero es enseñarle a relacionar la hora de
dormir con la oscuridad, así como a reconocer su
cuna, una frazadita o algún juguete suave y sin
peluza para dormir y a hacerlo en su propia
habitación.  Llegada la noche no se trata de
“dormirle” sino de ayudarle a dormirse.  

También, alcanzar objetos alargando su brazo o
valiéndose de un objeto, así como arrastrarse
hasta un objetivo señalan que el bebé está
trazándose objetivos. Podemos ayudarle
animándole a llegar hasta los objetos y colocando
juguetes atractivos a cierta distancia  para que
los alcance.

Gatear y caminar son logros importantes que
enseñan a los bebés que pueden decidir alejarse
de sus padres, aunque en ocasiones esto les
cause frustración y enojo porque “quieren y no
quieren alejarse”. Es importante convertir nuestra
casa en un ambiente libre de
riesgos para que el bebé tenga libertad de
explorar.  Para promover la independencia y el
descubrimiento del mundo que le rodea es mejor
prescindir de los adornos en casa y mantener
seguras las puertas de los gabinetes y del baño, a
repetir “no” constantemente durante el día.

Justo después de que el bebé empieza a caminar,
se desata un período de rebeldía que puede
prolongarse hasta los tres años. Esta rebeldía que
se manifiesta como mucha energía y berrinches
frecuentes es otro logro en la maduración del
infante pues indica que desea tomar sus propias
decisiones y manifestar su opinión. Podemos
ayudarle respetando sus gustos y estimulando la
toma de decisiones (darle opciones de merienda o
de vestuario le reafirma como ser independiente).

Saber que puede controlar el entorno es un gran
reto y motivo de satisfacción; por ello, el bebé
tratará de provocar situaciones probando
estrategias de causa y efecto. El bebé estará muy
pendiente de las respuestas de los padres y del
comportamiento que las provocó. Lo que para los
padres puede parecer un acto de indisciplina, para
el bebé es un ejercicio para ver lo que hace papi o
mami, si yo hago esto o aquello. Jueguen boliche,
escondidas o a encontrar objetos. Prefieran los
juguetes en los que se obtiene algún resultado o
sorpresa.

Enseñarle a abrir y cerrar puertas, sorber de un
vaso, utilizar la cuchara, vestirse, lavarse, sacar y
guardar sus juguetes, etc. le ayuda a valerse por
sí mismo. Saber que siempre le podemos enseñar
alivia su frustración de no conseguir hacer las
cosas por sí mismo.  Es importante alentarle a
jugar solo y a solicitar ayuda cuando la necesite.
Reconocer sus posibilidades y las ventajas de la
cooperación son aprendizajes que se inician
a temprana edad y continúan por muchos años.
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