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¡Urra para papá!
por Mónica Sulecio de Álvarez
Licenciada en Educación
Guatemala
Año 1
No. 5
En épocas pasadas, la división de funciones
entre los géneros privó a los papás del cariño y la
realización de participar en la crianza de sus
hijos. Afortunadamente, en la actualidad, más y
más papás están haciendo valer y respetar su
derecho a la paternidad y han comenzado a
apreciar y corresponder al más noble y puro amor
que existe sobre la tierra: el de los hijos.

El amor y el cuidado de la madre y el padre son
cruciales para el buen desarrollo de los hijos,
pero en estas líneas conoceremos por qué papá
es tan importante.

Papá busca permanentemente el bienestar de
sus hijos y el de su familia. Se trata no sólo del
bienestar económico, sino de crear un ambiente
cálido y acogedor en el hogar con la satisfacción
de las necesidades básicas y la sana recreación
y convivencia.

Papá garantiza el equilibrio dentro de la familia en
el proceso educativo pues representa el 50% de
la autoridad y del ejemplo del buen
comportamiento.  Es además el modelo del rol
masculino en la sociedad.  Para las niñas, será el
modelo que idealicen y más adelante busquen
cuando deseen formar pareja.  En los niños, será
el modelo que imitarán cuando se desempeñen
como adultos dentro de la sociedad.

Con su dedicación al trabajo, papá representa el
motor hacia la constante búsqueda de
conocimiento, esfuerzo por el logro y la
superación personal.  Los hijos ven en su
desempeño profesional un impulso para crecer y
buscar una mejor calidad de vida.

Al reparar y elaborar objetos para la casa, papá
motiva la curiosidad, la resolución de problemas y
la creatividad de sus pequeños.  Además, cuando
papá enseña a sus hijos a hacer tareas sencillas
les enseña a ser independientes. Ser el
“ayudante” de papá es una fuerte motiviación
para la laboriosidad.
Por otro lado, cuando papá respeta las opiniones
y apoya las decisiones de mamá, la colma de
atenciones, reconoce y agradece su esfuerzo, y le
demuestra su afecto, enseña a sus hijos a
valorizar la función maternal así como a respetar y
honrar a la mujer en cualquier ámbito en el que se
desempeñe. A sus hijas, además de reafirmar su
feminidad, les enseña que la función de la mujer
es importante dentro de la sociedad, que pueden
expresar sus sentimientos y pensamientos
libremente, y que son dignas de afecto, respeto y
valorización.

Los abrazos, besos y caricias de papá muestran a
los niños el lado sensible del ser humano y les
enseñan que son merecedores de cariño y libres
de expresar sus sentimientos de afecto hacia los
demás.  Los educa en inteligencia emocional.

Cuando papá escucha con atención a sus hijos y
dedica tiempo a conversar y jugar con ellos, abre
el importante canal de la comunicación que
garantiza un crecimiento psicológico sano en sus
hijos y le permite conocerlos profundamente para
ayudarles mejor.  Con este comportamiento, les
enseña a tener  relaciones interpersonales
positivas, a resolver problemas inteligentemente y
a confiar en él.

En general, la participación activa y dedicada de
papá en la crianza y educación de sus hijos
garantiza una mayor capacidad de aprendizaje,
alta autoestima, ausencia de depresión, mejores
relaciones sociales, mejor rendimiento escolar,
mayor confianza para explorar el mundo e incluso,
mejor salud en la vida adulta.

Ya sea que papá viva o no en casa, representa
una figura primordial para el adecuado desarrollo
de los hijos; no obstante, cuando su participación
no es posible, un tío o un abuelo involucrado y
cariñoso puede significar un sólido apoyo y
ejemplo para los niños.
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