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Comentario:
Estimulación prenatal
por Mónica Sulecio de Álvarez
Licenciada en Educación
Guatemala
Año 1
No. 6
La época de espera de un bebé es el momento
de mayor alegría para la madre y su pareja.  Es el
acontecimiento más bello y sublime y un momento
fundamental para hacer crecer los vínculos
afectivos entre los padres y el bebé que está por
nacer.  La estimulación prenatal es, por ello, el
mejor comienzo que podemos ofrecer a nuestros
hijos.

Si bien los circuitos nerviosos empiezan a
establecerse desde las primeras etapas de
formación del embrión, el cerebro del bebé está
listo para procesar la información de sus sentidos
a partir del séptimo mes de embarazo.  

La piel del bebé experimenta las sensaciones de
la placenta, el cordón umbilical y la tibieza del   
líquido amniótico.  De igual forma, percibe las
caricias de sus padres a través del vientre de su
mamá.  La mano de papá sobre el vientre de
mamá es una sensación especial que le aporta
información sobre el amor que encontrará afuera.
 Cuando mamá se baña, el agua de la ducha y el
masaje que da a su vientre con la crema también
son mensajes de los cuidados que recibirá
cuando nazca.

Por otro lado, el sentido que más información
aporta al bebé durante el período de gestación es
el oído.  Aprenderá a reconocer las voces de sus
padres, las cuales se convertirán en los sonidos
más significativos para el bebé, por lo que es
importante destinar algunos minutos a lo largo del
día para hablarle, cantarle o leerle.

Papá puede hablar dulcemente por el oído de
mamá y mandarle mensajes de ternura y calidez.
Esta interacción con el padre será de gran
importancia para el momento del parto, pues la
voz de papá durante la expulsión aliviará ese
momento de transición que debe afrontar el bebé:
experimentará menos temor, se sentirá más
calmado, atento y seguro pues la voz de papá le
indicará que todo está bien.
La música transmite a los bebés mensajes de
amor y atención; permite un estado de relajación y
le predispone a disfrutar de una relación
interpersonal placentera, así como a establecer
una comunicación emocional importante con sus
padres. La estimulación emocional es quizá la más
importante. El bebé recibe directamente las
sensaciones emocionales de su madre. Cuanto
más feliz y saludable esté la madre, más feliz y
saludable crecerá el bebé.

Es importante que seamos concientes de que si la
mamá no está sana y está deprimida, el bebé
activa un ADN para la supervivencia, el miedo y la
protección. Mientras que si la madre se siente
realizada, el bebé activa un ADN para el
crecimiento, la confianza, la expansión y el amor.
Las futuras mamás comparten hormonas con sus
bebés, de tal manera que existe una conexión
estrecha entre el estado emocional de la madre y
el del bebé. Si la madre por ejemplo, disfruta un
embarazo lleno de felicidad y paz, el bebé recibirá
altas dosis de beta-endorfina, la cual es una
hormona que da una sensación de bienestar. Si
por el contrario, la futura mamá vive
constantemente preocupada o enojada, el bebé
sufrirá altas dosis de adrenalina, una hormona que
pone al organismo en estado defensivo y con
sensación de intranquilidad e irritabilidad.

Dar al bebé la mejor nutrición a través de los
alimentos que ingiere la madre es también una
forma de comunicar el esmero que pondrán para
cuidar de su salud.

Integrar al bebé a la familia aún desde antes de
nacer es la mejor manera de sembrar en él o ella
semillas de autoconfianza.  Por su parte, preparar
la casa para recibir a ese invitado permanente,
siembra la semillas de la autoestima y la armonía
familiar.
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