© Derechos reservados, 2004.
Contenido:
Comentario:
Actividades culturales como experiencias de aprendizaje
por Mónica Sulecio de Álvarez
Licenciada en Educación
Guatemala
Año 1
No. 6
El aprendizaje está en el aire… El universo entero
es una inmensa aula donde adquirimos valiosos
aprendizajes a lo largo de toda nuestra vida.

Desde que nacen, nuestros hijos vienen dotados
de la capacidad de descubrir y apropiarse de ese
mundo que les inquieta.  Nuestra tarea como
padres es fomentar su deseo por descubrir y
ofrecerles experiencias que representen
aprendizajes significativos para ellos.  Las
actividades culturales son las oportunidades
ideales por muchas razones.

Es condición principal para el aprendizaje que
quien aprende esté motivado a aprender.  
¿Alguna vez han visto a un niño llorar frente a la
entrada del teatro porque no quiere entrar?  
Salvo que hayan tenido alguna experiencia
negativa, a los niños les entusiasma la idea de
ver representadas obras realizadas
especialmente para ellos. Presentaciones de
magia, cuentacuentos, exposiciones, veladas
artísticas y comparsas les inquietan y atraen.

Todas las actividades culturales tienen una magia
especial que las envuelve.  La decoración de los
escenarios,  la cordialidad de los anfitriones, los
personajes fantásticos y cuantos elementos
intervienen en las distintas expresiones artísticas
crean una atmósfera propicia de libertad para
absorber toda la información que puedan percibir
los sentidos.

Los niños se dejan llevar por la fantasía y se
transportan a mundos imaginarios que estimulan
su creatividad y despiertan en ellos interés por lo
que están viviendo.  Generan expectativas por lo
que sucederá después y alimentan su
imaginación con materia prima que después
utilizarán en juegos y trabajos manuales.
Cuando la actividad se planifica con tiempo, la
ilusión por que llegue el día cuando asistirán al
evento elegido es el mejor motor para despertar en
los niños la actividad cerebral para apropiarse de
cada novedad. Sus radares sensoriales están muy
alertas y cualquier comentario o experiencia
cercana fijará un conocimiento.

Por otro lado, la carga emocional también es muy
fuerte por cuanto se trata de una actividad especial
que se compartirá con mamá, papá y la familia. Sus
seres más queridos están con ellos y nadie les
juzga ni critica, simplemente les acompañan en el
viaje fantástico.  Los adultos se han vuelto niños
de nuevo y eso es lo que más les agrada.

El tiempo entero es para ellos.  No hay prisas ni
presiones para acelerar la marcha.  Se puede
apreciar la obra con toda calma y lo mejor de todo
es que quienes les acompañan explican cada
detalle, les motivan a formularse preguntas y
responden todas sus dudas.  El aprendizaje se da
en la convivencia.  Los preescolares adquieren
vocabulario, entienden relaciones, obtienen ideas
para resolver problemas, conocen sobre las
diferencias entre las personas y aprenden a
socializar mejor.

No hace falta asociar las actividades culturales con
las golosinas porque éstas en conjunto con la
convivencia familiar constituyen el dulce o el
helado más sabroso.  Los niños son los invitados
especiales a este tipo de actividades y por lo tanto
todas las atenciones se centran en ellos para que
disfruten al máximo del momento y queden con
ganas de volver y aprender.  Para nosotros, los
momentos vividos también son  dulces recuerdos
que atesoraremos en la memoria para saborearlos
de nuevo  cuando nuestros hijos
hayan crecido.
Califica este artículo:
La opinión de los lectores es muy importante para ofrecer contenidos de calidad, así como para
personalizar los artículos y satisfacer mejor sus necesidades de información.  Por favor, califica este
artículo según la siguiente escala e incluye tus comentarios sobre el mismo.  ¡Gracias!

               (Escala: *** Excelente, ** Bueno, * Regular)