Las influencias que un niño obtiene en sus primeros cuatro o cinco años resultan muy significativas para el resto
de su vida. La música puede originar paz y armonía en el niño y la madre aún en el embarazo.

Los niños son más sensibles a los sonidos de su alrededor que los adultos, y la música relajante que el niño
escuchó antes de nacer, tiene un efecto de paz incluso durante el primer año de vida.

Con un niño tranquilo, los padres disfrutarán de menos noches de insomnio y menos preocupaciones.

Con la música adecuada se puede ayudar al niño a desarrollar destrezas sociales, intelectuales, emocionales y
físicas. Desarrolla importantes habilidades como la expresión, la creatividad, la concentración, la compasión, la
empatía, la cooperación, la resolución de problemas o la confianza.  

Jugar con el bebe mientras se escucha esta música le proporciona motivación, diversión e imaginación. Jugar
con la música le da, además, una maravillosa experiencia de crecimiento. Ayuda al desarrollo de la memoria,
aumenta la capacidad auditiva y la atención emocional, estimula el movimiento rítmico e induce a la relajación y el
sueño.

Muchos estudios han demostrado que esta música tiene efectos poderosos en el desarrollo intelectual y creativo
de los niños. A partir de la mitad del embarazo los niños todavía no nacidos responden positivamente a algunos
fragmentos escogidos de música clásica. También indican que los niños recién nacidos se benefician de la
música específicamente ritmada a sesenta golpes por minuto, que reproduce el ritmo del corazón materno y al
que han estado acostumbrados durante el embarazo. Además, beneficia a la madre, proporcionándole relajación
y calma.

Esta música beneficia, no sólo a los niños, sino también a sus cuidadores.

El bebé permanece durante las 24 semanas de gestación escuchando los sonidos uterinos, que son regulares,
rítmicos, confortables y predictibles para él. Es el sonido natural de la vida y la música recrea esos sonidos que
permanecen en la memoria del bebé. Ayuda al bebé a dormir, a tranquilizarse, eliminando la irritabilidad, el
estrés y los lloros.

La música instrumental, ayuda a los bebés a relajarse cuando es hora de irse a la cama. Después de una dura
jornada de juegos, risas y lloros, el niño necesita descansar, recuperar toda la energía que le permitirá al día
siguiente volver a ser el centro de la vida familiar.  Todos tienen un papel que jugar.

Algunas sugerencias sobre cómo participar con la música en casos especiales:

•        Permitir que los niños con dificultades auditivas sientan el compás y el ritmo, exploren instrumentos,
 e imiten los movimientos de otros – como aplaudir o zapatear. Agregar movimientos y expresiones, o
 accesorios y libros, para ayudar a transmitirles los temas musicales.
•        Prestarle asistencia a los niños que necesitan ayuda con los movimientos de las manos o el baile.
•        Para niños con dificultades visuales, proporcionar direcciones verbales, permítales explorar y usar
 instrumentos, o hacer que todo el grupo cierre los ojos y abra sus oídos e imaginación ante una historia
 musical especial.
•        Proporcionar los objetos e instrumentos que mejor se ajusten a sus fortalezas – un “chin chin” puede
 producir sonidos sin movimientos de manos difíciles; un tambor le permite a un niño en silla de ruedas
 llevar el compás con los otros niños que están marchando.



Anayanci Mazariegos Orantes
Licenciada en Psicología Industrial/Organizacional


Fuentes consultadas:

http://www.zerotothree.org/tips/music.html
Bruscia, KE. (1998) Defining Music Therapy, NH: Barcelona Publishers
Zero to three (2002) National Center For Infants, Toddlers and Families.
La Mejor Manera de Empezar la Vida: Con Música
Anayanci Mazariegos Orantes
Licenciada en Psicología Industrial/Organizacional



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