El estado de ánimo en los niños y los límites
Por Profa. María Marta Castro
Especialista en estimulación temprana y adecuada
Los niños necesitan tener claro qué es lo que “Sí” se puede hacer .Los “Sí” producen un efecto más
positivo en ánimo de los chicos y los predispone a realizar actos aceptados.

Recuerde que los chicos tienden a agradar al adulto, y si tienen claro que es lo “que se puede hacer”
seguramente lo realizarán.

Decir y remarcar lo que se espera de ellos es una manera diferente de marcar límites. Muchas reglas o
exigencias pueden sobrecargar a un niño pequeño, pero fijando algunos límites para situaciones que son
sumamente importantes, reducen conflictos y la necesidad de tomar más medidas disciplinarias.

Antes de fijar un límite debemos tener en claro qué habilidades tiene el chico en cuestión, para poder fijar
límites más efectivos.

Si un chico necesita descansar pero se niega a hacerlo, y sabemos que lo necesita, podemos ofrecerle
realizar alguna actividad para la que esté preparado, pero en silencio: dibujar, hojear y/o leer un libro, armar
un rompecabezas, amasar plastilina o escuchar música con auriculares, por ejemplo. Todo dependerá de la
edad y posibilidades de ejecución individual.

Si la manifestación de su mal humor se debe a necesidades básicas no resueltas y se encapricha ante la
posibilidad de resolverlas, una manera de ayudarlo es darle la posibilidad de elegir.
“Estás de mal humor
porque tenés hambre. ¿Qué preferís: comer una fruta antes de que esté listo el almuerzo o un pedazo de
queso?”

Darle la posibilidad de hacer elecciones simples los ayuda para resolver en un futuro decisiones más
complejas. Es una manera de compartir el control sobre la situación

Es de gran ayuda no perder la calma y usar nuestro sentido del buen humor.
“Le dije a tu mochila que vaya
para tu cuarto pero me parece que necesita ayuda”.

Para evitar el mal humor es bueno hacerles saber con tiempo cual será la actividad que sigue. Si por ejemplo
es interrumpido bruscamente en un juego porque tiene que bañarse o ir a comer es probable que reaccione
de mala manera. Hacerle saber con tiempo que en 10 minutos se servirá el almuerzo lo ayuda a prepararse
para la próxima actividad y puede cerrar su juego.

Anticiparse a la situación de mal humor. Usted sabe que se pone de mal humor cuando está aburrido, así
que lleve juguetes y actividades para mantenerlo ocupado/a, si van a estar en otro sitio.

Es importante educar con el ejemplo. Practique el comportamiento que usted desea que adopten los chicos .
Por ejemplo, si usted quiere que el niño permita a otros terminar de hablar sin interrupciones, no interrumpa
al niño cuando él está hablando.

Para finalizar, es importante destacar que es de vital importancia el modelo que los padres dan a sus hijos.
Un papá gritón no puede pretender que su hijo hable en un tono de voz adecuado para cada situación. Si la
mamá miente es difícil pedir sinceridad en los hijos. Si en casa reina el mal humor, seguramente los chicos
también estarán con mal ánimo y poco predispuestos a colaborar y menos aún serán alegres.

Los chicos aprenden más rápido de nuestras acciones. Del mismo modo “copian” la manera de expresar las
emociones.  Es bueno y sano hacerles saber a los chicos si uno tuvo un día complicado y está especialmente
malhumorado, por situaciones ajenas a ellos, y que posiblemente se encuentra malhumorado. También es
sumamente importante enseñarles a manifestar el buen humor. De esta manera se le estará enseñado a
reconocer los sentimientos, a expresarlos de una manera adecuada y a comunicárselos a los demás.
Pensemos que, las relaciones entre padres e hijos que permiten y dedican tiempo a las diversiones, el buen
humor y la risa, son más sanas, menos tensas y más cordiales.



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