«Sentirse bien con su propia apariencia significa sentirse bien consigo mismo,
comprender que todos y todas somos diferentes, aceptarse como se es y saber cómo
funciona el propio cuerpo».
Ilustración de Christine Varadi tomada del libro "Tú, yo y el mundo", página 12.
Antes de realizar la actividad:

1. Conversen con su hijo/hija sobre cómo es su apariencia física y de quién la ha heredado.
Conversen acerca de que cada niño o niña es diferente porque su familia también lo es.
Cada uno de nosotros es único e irrepetible.  No hay nadie igual a otro y por eso todos
somos especiales.

2. Pregunten a sus hijos en qué se parecen a ustedes y que características los hace únicos.

3. ¿Qué más nos hace diferentes además de las características que heredamos de
nuestros padres?  La alimentación, el ejercicio, el lugar donde viven. Busquen alguna
revista en la que haya personas de distintas nacionalidades y conversen sobre los rasgos
que tenemos en común y los que son diferentes.


Instrucciones para realizar la actividad:

1. Elaboren sus propias máscaras. Recorten cartones con el contorno parecido a sus caras.

2. Decoren cada quien su máscara con crayones, lana, pintura o cualquier elemento que
deseen para hacerla lo más parecida a sí mismos.

3. Conversen sobre cómo son sus ojos, los de sus hermanos, los de su papá, abuelitos,
etc. Deténganse en los detalles y digan como cada quien debe dibujarlos.

4. Hagan énfasis en que ser diferentes no hace unos más bonitos o más feos que otros,
sino simplemente los hace únicos y especiales.


Actividades de extensión:

1. Jueguen con sus máscaras intercambiándolas y actuando como si fueran el dueño de la
máscara que tienen puesta.

2. Siéntense en la banca de algún parque o plaza y observen cómo todas las personas son
diferentes. Identifiquen al mismo tiempo aquellos rasgos que nos hacen iguales como
guatemaltecos y como seres humanos.
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Somos diferentes
(adaptación de la actividad propuesta en el libro "Tú, yo y el
mundo" del Ministerio de Educación)