Hemos destinado esta sección para tratar de resolver las dudas que con frecuencia tienen padres
y madres de familia respecto a sus hijos.  Incluiremos las preguntas que nos envíen desde el
formulario que aparece en la página principal.
Utilice la opción de búsqueda para encontrar fácilmente temas
específicos abordados en las distintas secciones del sitio:
1. Mi hijo(a) de dos años le tiene miedo a los monstruos y a la obscuridad. ¿Es eso normal?

Es absolutamente normal que los niños de dos a cuatro años le teman a la obscuridad, así como a monstruos, fantasmas u
otros personajes imaginarios.  A esta edad, la imaginación infantil está en pleno apogeo para crear toda clase de
personajes fantasiosos.  Como aún no poseen la capacidad para distinguir entre realidad y fantasía, para ellos, todo lo que
imaginan es real, de ahí que sus temores no estén del todo infundados.  Para ayudarles, los padres de familia deben
entender esta etapa de maduración por la que atraviesan sus hijos y ayudarles con amor y paciencia a superarla.  Jamás se
deberá burlarse de sus sentimientos, sino más bien sugerirles estrategias para vencer el miedo tales como encender la luz
o llevar un objeto (real o también imaginario) que les dé valor.  Se recomienda el artículo de la sección de educación  
"Mami,
papi: me dan miedo los monstruos".

2. Tengo poco tiempo para compartir con mi hijo y se ha dificultado crearle el hábito de la lectura, él tiene 5 años creo
que aún estoy a tiempo. Me gustarían algunas ideas para intentar en el poco tiempo libre, gracias.

Está justo a tiempo para fomentar en su hijo el hábito de la lectura, pues es en los primeros seis años de vida cuando éste
se arraiga. Ayudarle a formarse el hábito de la lectura es la mejor herencia que pueda darle pues con ello le abrirá las
puertas a un mundo de crecimiento y autonomía.

  • Sería ideal que pudiera establecer una rutina de lectura diaria aunque fuera de quince minutos nada más. Será un
    momento especial esperado por los dos en el que puedan abrazarse y compartir los dibujos y personajes de los
    cuentos.  Lea el título y el nombre del autor. Utilice diferentes tonos de voz para los distintos personajes; incluya
    pausas y sea muy expresiva/o.  Permita que su hijo haga preguntas y hasta que “hable” con los personajes aunque
    se aparten un poco de lo que dice el libro. A los niños les encanta la emoción que le imprimamos a la lectura.  Si esto
    no pueden hacerlo todos los días, al menos háganlo el sábado y el domingo.
  • Cuando tengan un poco más de tiempo, pueden interpretar algún cuento que hayan leído ya sea jugando a teatro
    representando a los diferentes personajes o bien, con títeres elaborados por ustedes mismos.  Uno de los objetivos
    de esto es que el niño vea la conexión de lo que lee con su experiencia de juego, además de ejercitar la memoria.
  • Contar con una librera destinada especialmente para los libros del niño es indispensable.  Puede ser una sencilla
    repisa o caja en donde se guarden los libros con orden y cuidado para protegerlos.  Es importante que estén al
    alcance del niño para que pueda sacarlos cuando le apetezca leer así como para que él mismo elija el cuento que
    leerán en su rutina diaria (o de fin de semana) de lectura.
  • Le sugiero leer en diferentes escenarios: desde leer en el dormitorio antes de dormir, hasta tener libros plásticos
    para leer en la bañera cuando se bañe.  También es delicioso leer bajo la sombra de un árbol.
  • Aproveche las oportunidades de lectura de cuentos que ofrecen algunas librerías o visiten el área de libros de Pasos
    y Pedales en la Avenida Simeón Cañas los domingos por la mañana.

Leer tiene que ser un juego emocionante y ameno para que logremos la formación positiva del hábito y no el efecto contrario
en los niños.  Se recomienda el artículo de la sección de educación  
"El Hábito de Leer".

3. En una situación de divorcio o separación, ¿qué se puede hacer cuando el padre no convive con sus hijos, más bien  
no los busca y cuando está con ellos no juega ni comparte con ellos?

Tal parece que papá no está contagiado de la fascinación por ser padre y necesita que alguien lo contagie.  Sin embargo, si
la relación entre papá y mamá después de la separación no es del todo armónica y cooperativa, mamá será la última a
quien él escuchará.  Por ello, mientras se construye una efectiva relación como padres separados, mamá puede apoyarse
en los mejores amigos de papá o los padres de los mejores amigos de los hijos para que compartan con él la alegría de
ser padre y lo gratificante de esta experiencia.

Hay que entender que papá puede estar lastimado y sentir temor de entregarse a una relación afectiva estrecha con sus
hijos.  También puede sentir miedo de no poder educar bien a sus hijos, o sencillamente, aún no tener la madurez para
asumir su función.  Leer sobre el desarrollo emocional y la educación de los niños o participar en círculos de padres le
ayudarán a superar estos temores.

La figura paterna es sumamente importante para el correcto desarrollo de los hijos.  En general,  será necesario todo el
empeño de mamá para apoyar los esfuerzos de papá por mínimos que parezcan así como para velar porque compartan
más de algún fin de semana al mes.  Con creatividad, mamá  puede motivar que en los días de visita, papá lleve a los niños
al cine, teatro, museos,  zoológico, ferias y festivales culturales pues estas experiencias motivan la interacción.

A ser papás se aprende; la naturaleza aporta el instinto, el resto se construye a partir de la experiencia con los hijos y la
buena lectura o capacitación.

4. Mi hija padece de déficit de atenciòn, pero mi mayor problema es que no come. ¿Qué puedo hacer?

Los trastornos alimenticios generalmente son el reflejo de trastornos emocionales más serios tales como la depresión, una
condición que, según los expertos, los niños con déficit de atención o cualquier otra dificultad de aprendizaje son más
propensos a padecer. Es necesario observar cuidadosamente el comportamiento de la niña para ayudarla a encontrarse
con sus sentimientos  y determinar las causas de su malestar emocional.  Se recomienda consultar al especialista en
problemas de aprendizaje que atiende a la niña o a un psicólogo.  

5. Tengo un hijo de tres años que en los últimas semanas está desobedeciendo mucho; al punto que hay que corregirlo
con vara.  Esto sucede dos o tres veces al día y aunque nosotros, sus padres, somos rígidos con la disciplina parece ser
que nuestro hijo no aprende. La consulta es ¿qué provoca esta actitud tan desafienate en nuestro hijo? Gracias.

A medida que el niño y la niña adquieren mayor habilidad para hacer cosas por sí mismos, su pensamiento también
evoluciona y pueden empezar a tomar decisiones por sí mismos.  El hogar es el lugar ideal para ejercer su autonomía y
darse cuenta de las consecuencias de sus pensamientos y acciones en un entorno seguro y colmado de amor.  A los ojos
de muchos padres y madres, estos intentos de independencia podrían parecer actos de desobediencia o mala educación,
cuando en realidad reflejan un momento crucial para el desarrollo del ser humano, pues la manera como se le estimule
sentará las bases para su desempeño futuro en la sociedad.

Por otro lado, antes de los seis años, papá y mamá son los modelos principales  para aprender las normas de conducta
social.  De manera que al golpear a nuestros hijos e hijas, aprenden que "es permitido golpear a otro/a para que haga lo
que yo quiero".  Si bien el mal comportamiento debe tener una consecuencia, ésta debe ser la más obvia y natural posible;
en palabras del educador Rousseau, si un niño quiebra el cristal de su ventana debiera padecer las inclemencias del
tiempo colándose a su habitación e incluso repararla él mismo para entender el valor de conservar la ventana íntegra y tener
más cuidado al jugar.

Se recomienda evaluar objetivamente el comportamiento de su hijo para determinar la gravedad de sus faltas; notará que la
mayoría de éstas no son tan graves y son producto de su curiosidad intensa, su corta memoria aún en desarrollo, su
inclinación natural al juego, su autonomía creciente o el cansancio cerebral que el torrente de actividades diarias le provoca.
Evite concentrarse demasiado en el mal comportamiento y elogie el buen comportamiento.
La rigidez en el trato no estimula
lazos afectivos sanos.  El mejor antídoto contra la indisciplina es jugar mucho juntos.  Los niños indisciplinados claman por la
cercania de sus padres a su mismo nivel.  ¡La primera infancia es una época para disfrutar!
Se recomienda el artículo "Ellos
aprenden de nuestras reacciones" y el sitio cristiano Gentle Christian Mothers.

6. Tengo una niña de 2 años y 7 meses y acaba de nacer su hermanita quien a esta fecha tiene 5 días. Desde el momento
cuando nació la nueva bebé, mi hija grande ha cambiado mucho su comportamiento al extremo de ponerse agresiva; a
veces tiene momentos en que le gusta estar sola e inclusive la he encontrado llorando. Me preocupa no saber cómo
manejar esta situacion ya que no quiero que ella sienta que esta perdiendo nuestro cariño como padres. Le agradecería
si me pudiera brindar algunos consejos de cómo comportarme ante lo que está sucediendo. Gracias

La llegada de un hermanito es un momento muy difícil para los niños pequeños;  los padres debemos esperar cualquier
tipo de manifestación “extraña” en su comportamiento, regresiones incluso (si ya había aprendido a ir al baño, por ejemplo,
podría tener algunos accidentes), mientras se adapta a la nueva forma de vida.  Todo, a menos que el comportamiento fuera
extremo, es absolutamente normal y parte del proceso de adaptación que durará algunos meses.  Es importante, ahora más
que nunca, resaltar las cualidades positivas de su primer hija y su importante función de “hermana mayor”.  Puede
acompañarlos y ayudarlos cuando estén cambiando, bañando o alimentando a la bebé. Cuando la bebé esté dormida,
aprovechen a hacer cosas juntos. Sus demostraciones de afecto y el tiempo que puedan estar con ella le reafirmarán su
lugar en la familia y el cariño de ustedes.

No recriminen a su hija si llora o se muestra agresiva pues ella misma no sabe lo que siente y no sabe cómo manejar sus
emociones.  Lo que sí es importante cuando esto suceda es llevarla a la reflexión sobre lo que le sucede preguntándole
cómo se siente; si se siente mejor después de que llora o golpea/grita y ayudándole a pensar en opciones más positivas
para sentirse mejor (quizás tomando un baño, dando un paseo, jugando con su juguete favorito o leyendo un libro
interesante).  Si desea estar sola, no se lo impidan, tiene el derecho de hacerlo.  Puede retirarse a su habitación o algún
rincón especial de la casa; presten atención a su monólogo si lo hubiera.  Pasados unos dos o tres minutos pregunten si
pueden entrar y sentarse junto a ella a conversar o jugar.  Nuevamente, estimulen el diálogo.  Pregunten cómo se siente y si
se siente mejor. Pueden leer cuentos en los que el personaje principal tiene un hermano menor; la serie Caillou del canal
Discovery Kids presenta un niño de cuatro años y su hermanita de dos, aunque las edades no son iguales, pueden ver
juntos el programa y hablar sobre ese niño y su hermanita menor.  Los títeres son el juguete perfecto para expresar
emociones (los peluches pueden funcionar perfectamente); con ellos pueden montar una obra sobre la familia y dejar que el
guión lo dirija la nena.  Presten mucha atención a lo que ella diga literalmente y entre líneas pues así podrán descubrir qué
es lo que la está molestando.
¡Felicitaciones por la nueva bebé y la nueva hermanita mayor!
© Derechos reservados, 2004-2005.
Nota:  En esta sección se ofrecen consejos prácticos para cada pregunta con base en la teoría
existente y los criterios propios de la Asociación Guatemalteca De Padres a Hijos. Para abordar a
profundidad cada tema y tratar cada situación específica, se recomienda la consulta directa con
un psicólogo u otro especialista.
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