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Juntos desde el comienzo de la vida
Traducción de Mariana de Petersen (Agosto 2007)
Publicado con autorización de PROSAN del Ministerio de Salud de Guatemala
    “La naturaleza ha sido diseñada de una forma perfecta y somos nosotros
    los hombres y mujeres los que le damos cara vuelta.”

Escribe el Dr. Nils Bergman, quien vive e investiga en Sud África. Su primer campo de investigación fue el
contacto piel a piel y el Programa Madre Canguro. Ahora investiga sobre el desarrollo de la neurociencia en
el feto humano y en el neonato y la manera como el cerebro se desarrolla en el período perinatal.

En relación a los obstáculos para iniciar la lactancia, quisiera sugerir que el obstáculo fundamental es la
separación madre e hijo a la hora del parto. Desde una perspectiva neurológica, la presencia de la madre y
el contacto piel a piel, es el estímulo silencioso, que produce un comportamiento cerebral en el bebé, que
nosotros llamamos lactancia materna. Desde esta perspectiva podemos decir que las madres no
amamantan… la lactancia es un comportamiento neurológico del bebé, quien nace sabiendo, aún cuando
nace prematuramente, exactamente lo que debe hacer. El trabajo de la madre es sostenerlo, cuidarlo y
amarlo. Al hacer ella esto, el cerebro del bebé, por la estimulación de su madre, se alimenta de sensaciones
además de su leche, que es un elemento esencial pero un ingrediente menor en el desarrollo y crecimiento
del cerebro del bebé. Por eso digo que la lactancia materna arma, forma; es el engranaje del cerebro. La
lactancia materna forma interconexiones cerebrales.

Sabemos por esto, que la primer hora post parto es muy importante, “un período crítico” porque el
comportamiento del bebé va a establecer importantes conexiones que crean la mejor trayectoria para  
predecir una lactancia exitosa. Otro hecho esencial, es que este período es igualmente crítico para madre e
hijo. Activa un programa cerebral que segrega las hormonas que favorecen el apego, la producción de leche
y harán que la madre se comporte de manera maternal. Cuando el bebé es separado de su madre un
programa cerebral distinto es lo que entra a funcionar. El único propósito de este programa es la
supervivencia. Si la separación se prolonga puede interrumpir el comportamiento neuronal normal que
llamamos lactancia materna. En los adultos este programa se llama "disociación – sobre excitación", es un
estado cerebral dañino. Durante el período del nacimiento, que es crítico, el fracaso al establecer las
conexiones normales da como resultado que dichas conexiones sean desmanteladas y removidas por el
cerebro para favorecer conexiones primitivas de defensa y sobrevivencia. Por eso podemos decir que la
separación madre hijo es una violación a la agenda innata del recién nacido y la madre.

En los animales la tolerancia a la separación se mide en minutos.

Todos los problemas relacionados al éxito de la lactancia materna deberían ser evaluados a través del lente
que nos permite ver la gran importancia que tiene el contacto piel a piel. La raíz más profunda de los
problemas en la lactancia es la separación madre hijo.

Quizás suene atrevido, pero si tan solo dejáramos de mencionar la palabra lactancia materna y nos
aseguráramos que madre e hijo
nunca fueran separados y los apoyáramos a abrazarse, cuidarse y
amarse… entonces la lactancia materna exclusiva por seis meses sería absolutamente normal y ninguno
pretendería destetarse antes del tercer cumpleaños